
La Serie de Tokio arranca esta semana con un ambiente de celebración en torno a Shohei Ohtani, una de las figuras más queridas del béisbol mundial. Tras una temporada histórica en la que conquistó su tercer MVP y se coronó campeón de la Serie Mundial con los Dodgers de Los Ángeles, el astro japonés regresa a su país natal en la cima de su carrera.
Sin embargo, hace un año, Ohtani enfrentó una de las situaciones más complicadas de su vida. Durante una serie en Seúl entre los Dodgers y los Padres de San Diego, se reveló que su intérprete y amigo cercano, Ippei Mizuhara, estaba involucrado en un escándalo de apuestas ilegales y había sustraído cerca de 17 millones de dólares de la cuenta del jugador. Aunque Ohtani nunca fue implicado, la controversia fue un duro golpe para su imagen. Mizuhara fue condenado a casi cinco años de prisión en febrero.
Para el manager de los Dodgers, Dave Roberts, esta experiencia fue una lección que ayudó a Ohtani a fortalecerse. “Se ha convertido en su propio hombre”, afirmó. “Su inglés ha mejorado mucho, maneja sus propios asuntos y se ha abierto más con el equipo”.
A sus 30 años, Ohtani está en un momento de transformación. Además de sus logros en el diamante, ha madurado a nivel personal. Hace un año, anunció su matrimonio con Mamiko Tanaka y, en los próximos meses, se convertirá en padre. Esta nueva etapa lo ha llevado a crecer tanto dentro como fuera del campo, consolidándose como un referente del béisbol y un ícono global.