
La tensa relación entre Thiago Motta y los jugadores de la Juventus quedó en evidencia tras su destitución el domingo, cuando solo un futbolista del equipo se despidió públicamente de él. Este lunes, su sucesor, Igor Tudor, dirigió su primera sesión de entrenamiento al frente del equipo.
Motta, quien llegó a la Vecchia Signora tras clasificar al Bologna a la Liga de Campeones, fue cesado en medio de una crisis de resultados: la Juventus quedó eliminada de todas las competiciones y ha encajado siete goles en sus últimos dos partidos de la Serie A sin haber anotado ninguno.
El único jugador que expresó su gratitud al técnico fue el joven extremo belga Samuel Mbangula, quien debutó en el primer equipo bajo su dirección. A través de su cuenta de Instagram, el futbolista escribió:
“Gracias por todo, míster. Nunca podré agradecerte lo suficiente por haber confiado en mí desde el principio y por haberme permitido cumplir parte de mi sueño, la parte más importante en cualquier caso… Te deseo lo mejor para el futuro”.
Mientras los jugadores de la Juventus guardaron silencio, entrenadores como Simone Inzaghi (Inter de Milán) y Gian Piero Gasperini (Atalanta) sí mostraron su apoyo a Motta. “Creo que volverá muy pronto porque es un muy buen entrenador”, declaró Inzaghi.